Santa Faustina y la Intercesión



Cuando se oye hablar de adoración, casi de inmediato se tiene la idea de que ésta es siempre contemplativa y silenciosa. Posiblemente esta intuición proviene del hecho de que los más asiduos adoradores son, por lo general, contemplativos y, también, porque los contemplativos son asiduos adoradores. Así, la adoración se asocia a la contemplación y el silencio y viceversa. Sin embargo, cabría preguntarse, ¿la adoración es siempre contemplativa? ¿Es la contemplación y el silencio la única forma de adoración? En el caso concreto de la Capilla de la Divina Misericordia, se habla de Adoración Perpetua, pero esta adoración no es en silencio, sino que existe incluso un Programa Permanente de Oración. ¿Cómo se explica esto? La respuesta es simple, en la Capilla Divina Misericordia no hacemos adoración contemplativa sino una Adoración Intercesora.

Nuestro Ministerio consiste en estar con Jesús, el cual está a la derecha del Padre, intercediendo por nosotros. Como intercesores, estamos entre el hombre necesitado y Jesús, quien permanentemente está pasando al Padre las necesidades de Su Pueblo.

Interceder viene de intercedere que quiere decir estar entre. Nosotros estamos entre el Pueblo de Dios - el hombre que sufre, el hombre necesitado - y Jesús.

Santa María Faustina siempre quiso que hubiera una Orden, una Congregación, que se dedicara a impetrar día y noche la Misericordia de Dios para los pecadores y, de una manera particular, para los pecadores agonizantes. También intercedía por las almas del Purgatorio, por los sacerdotes, por las religiosas y por toda la Iglesia. Como seguidores de la devoción a la Divina Misericordia, nuestra misión frente a Jesús Sacramentado es, justamente ésta: interceder por los pecadores y por los que han perdido la esperanza en la Misericordia. Interceder por la perseverancia de los justos (amigos de Dios).

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