Letanías a la Divina Misericordia




De Santa Faustina Kowalska

Sor Faustina nos transmite en su Diario unas Letanías a la Divina Misericordia, que reproduce el devocionario postsinodal de Cracovia "Sirvamos a Dios". Estas, de menor extensión que otras dos Letanías a la Divina Misericordia, ya existentes, son, a juicio de Monseñor Dr. Ignacy Różycki, autor del estudio teológico del Diario, por encargo del entonces Metropolitano de Cracovia, Karol Wojtyla (más tarde Su Santidad, el papa Juan Pablo II) en ocasión del Proceso de Información tocante a la vida y virtudes de la Hermana Faustina Kowalska, quizás más bellas que las dos ya conocidas. Sin embargo, Monseñor Różycki advierte, que en el caso de las Letanías, como en el de la Novena, hay que tener en cuenta que Jesús no vinculó ninguna gracia o promesa a ninguna de las dos y que no constituyen elementos de la devoción propiamente dicho. En ambos casos, sin embargo, se fomenta su rezo, particularmente si se hace con tanta confianza como Jesús exige en la misma Devoción. En el caso de la Novena, porque su contenido es una oración bella y profunda, por la salvación de las almas en distintos estados (toda la humanidad, especialmente los pecadores; sacerdotes y religiosos; devotos y fieles; los que no creen en Dios o todavía no le conocen; hermanos separados; mansos, humildes y niños pequeños; almas que veneran y glorifican la Misericordia de modo especial; almas retenidas en el Purgatorio y las almas tibias) y, por tanto, su rezo es un acto de misericordia espiritual con el prójimo. En el mismo tenor, si alguien reza las Letanías con la confianza exigida y, además, practica la misericordia, al igual que en el caso de la Novena, puede contar con las promesas que Jesús vinculó al acto de confianza en la Misericordia como tal.

En definitiva, cabe recordar que los elementos o formas concretas de la Devoción a la Divina Misericordia son, únicamente: La Imagen, la Coronilla, la Fiesta, la Hora de la Misericordia y la difusión de la devoción. A estos cinco elementos si se vinculan promesas concretas.

Las Letanías a la Divina Misericordia compuestas por Sor Faustina, a las que nos referimos aquí, son, en realidad, unas invocaciones que aparecen en la cita 949 de su Diario. A base de estas invocaciones, el Padre M. Sopocko compuso las Letanías, corrigiendo algunas y agregando más de diz nuevas, según una nota sobre el particular, incluida por los editores del Diario.

Sabemos que Sor Faustina llegó a ver estas letanías impresas, según consta en otras dos citas del Diario (1255, 1379)

Rezo de las Letanías

Ayúdame, oh Señor, a ser misericordioso

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.

Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.

Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincero incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo mismo me encerraré en el Misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor, repose dentro de mí.

V Señor, ten misericordia de nosotros
R. Señor, ten misericordia de nosotros
V. Cristo, ten misericordia de nosotros
R. Cristo, ten misericordia de nosotros
V. Señor, ten misericordia de nosotros
R. Señor, ten misericordia de nosotros
V. Cristo, óyenos
R. Cristo, óyenos
V. Cristo, escúchanos
R. Cristo, escúchanos
V. Dios, Padre celestial
R. Ten misericordia de nosotros
V. Dios Hijo Redentor del mundo
R. Ten misericordia de nosotros
V. Dios Espíritu Santo
R. Ten misericordia de nosotros
V. Trinidad Santa, un solo Dios
R. Ten misericordia de nosotros

Después de cada invocación se dice: "En Ti confío"

1. Misericordia Divina, que brota del seno del Padre. En Ti confío
2. Misericordia Divina, supremo atributo de Dios. En Ti confío
3. Misericordia Divina, misterio incomprensible. En Ti confío
4. Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad. En Ti confío
5. Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano o angélico. En Ti confío
6. Misericordia Divina, de donde brotan toda vida y felicidad. En Ti confío
7. Misericordia Divina, más sublime que los cielos. En Ti confío
8. Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas. En Ti confío
9. Misericordia Divina, que abarca todo el universo. En Ti confío
10. Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del Verbo Encarnado. En Ti confío
11. Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del Corazón de Jesús. En Ti confío
12. Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para nosotros y especialmente para los pecadores. En Ti confío
13. Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la Sagrada Hostia. En Ti confío
14. Misericordia Divina, en la institución de la Santa Iglesia. En Ti confío
15. Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo. En Ti confío
16. Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo. En Ti confío
17. Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la vida. En Ti confío
18. Misericordia Divina, que nos abraza especialmente a la hora de la muerte. En Ti confío
19. Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal. En Ti confío
20. Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento de nuestra vida. En Ti confío
21. Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal. En Ti confío
22. Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores empedernidos. En Ti confío Misericordia Divina, asombro para los ángeles, incomprensible para los Santos. En Ti confío
23. Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios. En Ti confío
24. Misericordia Divina, que nos rescata de toda miseria. En Ti confío
25. Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite. En Ti confío
26. Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia. En Ti confío
27. Misericordia Divina, que abarca todas las obras de sus manos. En Ti confío
28. Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios. En Ti confío
29. Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos. En Ti confío
30. Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones angustiados. En Ti confío
31. Misericordia Divina, única esperanza de las almas desesperadas. En Ti confío
32. Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el temor. En Ti confío
33. Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas. En Ti confío
34. Misericordia Divina, que infunde esperanza, perdida ya toda esperanza". En Ti confío

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Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten misericordia nosotros.

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V. Las Misericordias de Dios son más grandes que todas sus obras.
R. Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.

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ORACIÓN

"Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos. Amén" (Diario 950)

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ORACIÓN

¡Oh! incomprensible e infinita Misericordia Divina, ¿Quién podrá adorarte como Te mereces? Supremo atributo de Dios Todopoderoso, eres la dulce esperanza del pecador. Uníos estrellas, mar y tierra en un solo himno y cantad a coro, con vuestra mejor voz la Misericordia Divina, cuya comprensión no se nos alcanza, Amén. (Diario, 951)

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