El Fuego de la Misericordia



En diciembre del 2003, el Papa Juan Pablo II encendió en el Vaticano “El Fuego del Amor Misericordioso”, con el significado simbólico de recordarnos nuestro compromiso de transmitir, de ser portadores, de llevar a cada ser humano el “fuego del Amor Misericordioso” o lo que es lo mismo, el mensaje de la Divina Misericordia. Exhortación esta que ya nos había hecho en agosto del 2002, durante la Homilía de la Consagración del Santuario de la Divina Misericordia y del mundo entero a la Divina Misericordia: “Es preciso transmitir el fuego de la Misericordia” (Juan Pablo II, Homilía – Consagración del Santuario de la Divina Misericordia. Cracovia-Lagiewniki. Sábado 17 de agosto del 2002)

En aquel especial diciembre del 2003, el Siervo de Dios, Juan Pablo II, en compañía de su secretario personal, Monseñor Dziwisz, encendió el primer “Fuego del Amor Misericordioso” en la lámpara votiva que sostenía Monseñor Zajac, quien la recibía con el encargo de trasladarla desde el Vaticano, donde se originó, hasta el Santuario de la Divina Misericordia, en Cracovia-Lagiewniki, donde reside desde entonces y se mantiene encendido perpetuamente en la Capilla del noveno y en la Capilla de la Adoración Perpetua, que forma parte del conjunto de la Basílica.

Más tarde, en ocasión de la clausura del Congreso _____ celebrado en el Santuario de la Divina Misericordia, en Cracovia-Lagiewniki de tal fecha a tal fecha, se anunció un acto muy solemne y emotivo: Aquel fuego que originalmente encendiera el Papa Juan Pablo II y que fuera traido por Monseñor Zajac al Santuario, como ya se indicó, sería entregado ahora a un representante de cada una de las seis regiones del mundo que participaban en dicho país. A tales fines, los organizadores del Congreso seleccionaron un país que representara a cada una de esas seis regiones y, dentro de cada país seleccionado, una persona de la delegación presente, que tendría la responsabilidad de recibir el “Fuego del Amor Misericordioso” de su región y llevarlo hasta su país, para lo cual se contó con las dispensas especiales de los aeropuertos y aerolíneas en cuestión, a los fines de que el “Fuego” se mantuviera siempre encendido.

Conjuntamente con cada uno de los seis “Fuegos del Amor Misericordioso” entregados a los representantes de cada región del mundo participante en el Congreso, se asignaron sendas misiones apostólicas, que ya se tenían redactadas y cerradas en sobres, a los fines de entregarlas indistintamente a cada región. Estas misiones específicas eran distintas entre sí pero todas relacionadas con la Divina Misericordia, naturalmente.

Costa Rica fue el país seleccionado para recibir, en representación de América Latina su “Fuego del Amor Misericordioso” y dentro de la delegación costarricense, fue llamada la Dra. Leonor Gambassi quien, junto con su madre, la Sra. Claudia de Gambassi – Presidenta de la Asociación – y su esposo, el Dr. Adrián Alfaro, iniciaron en 1978 la labor pionera reencender el corazón de los costarriceses con el fuego de la misericordia. La misión apostólica asignada a la Región fue: “Oración y sacrificio con la intención de que todos los cristianos y los no creyentes lleguen a conocer a Dios como el Padre que es rico en Misericordia”

El 23 de Abril del 2006, en ocasión de la Fiesta de la Divina Misericordia, nuestra Casita recibió el hermosísimo regalo de acoger con indescriptible e inmenso gozo el “Fuego del Amor Misericordioso” que corresponde a la República Dominicana, el cual permanece encendido de forma perpetua en nuestra Capilla, para encender en nosotros mismos este “Fuego” que sale de las entrañas mismas de Jesús Misericordioso, que le fuera transmitido por Él a Santa María Faustina, a Juan Pablo II, y a todos los adoradores de la Misericordia de Dios, siempre con el compromiso de llevar este mismo “Fuego” a cada ser humano, a toda la humanidad. Junto con el “Fuego del Amor Misericordioso” que nos fue entregado por la Sra. Miriam de Pérez en un momento solemne y emotivo de nuestra Fiesta, fue leída también la salutación que nos enviaran las Hermanas Elżbieta Siepak y Salwatrieze Musial de la Asociación Faustinum. Con nuestro “Fuego del Amor Misericordioso” nos fue entregada también una misión apostólica que viene inspirada por el Espíritu Santo, puesto que nos piden -¡a nosotros que nuestro carisma fundacional es la intercesión! – “orar para que toda la humanidad regrese con confianza a la misericordia de Dios y se llene del deseo de la paz”. Esta intención de oración, ya ha sido incorporada a las Intenciones de la Casa.

Este “Fuego del Amor Misericordioso” que hemos recibido, representa la Luz de Cristo, el fuego que arde en Su corazón por la humanidad.

Nuestra tarea es propagar ese “Fuego” como propiciación de nuestros pecados y por el mundo entero.

Designed by FlashMint Develop by TechWorkers.