Devoción a la Divina Misericordia




Del latín: Misericordia

Misericordia: La disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente de perdón y reconciliación. Es más que un sentido de simpatía, es una práctica.

La misericordia es el amor en práctica: Historia del Buen Samaritano, Lc 10, 27-37

La misericordia es la razón de la Encarnación de Jesucristo.

La misericordia es un atributo de Dios. Él es la fuente de la misericordia:

Su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Lucas 1:50

Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura. Lucas 1:78

Todos dependemos de la misericordia de Dios. Reconocerlo y responder con misericordia es el camino de la salvación.

Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia. Romanos 11:32

La misericordia mueve a la entrega de alma y cuerpo según el amor divino.

Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual. Romanos 12:1

Jesús exige la misericordia como requisito para que el culto sea auténtico: Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.» Mateo 9:13

La práctica de la misericordia es necesaria para obtener misericordia de Dios.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5:7

El señor Jesús dijo a Sor Faustina: Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera - es la acción, la segunda - la palabra y la tercera - la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia. (742)

Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio. (1317) El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día.

Debes saber, hija mía - dijo Jesús a Sor Faustina - que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo (... ) Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas. (1777)

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