Adoración Perpetua en la Capilla de la Misericordia




De acuerdo con el Libro 5 de Facultades Extraordinarias, No. 2, Folio 85, de fecha 23 de Marzo del 1998, Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de América, vista la solicitud elevada por el R. P. José Arismendy De León Helena, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Evangelización, concedió su autorización para que en nuestra Capilla de la Divina Misericordia, se pudiera tener expuesto el Santísimo Sacramento para adoración permanente.

Desde entonces, muestra Comunidad Fuente de Misericordia ha mantenido esta devoción que opera las 24 horas del día, los 365 días del año, con la excepción de los días en que la Iglesia dispone Su reserva, así como los momentos en que se reserva para la celebración de la Eucaristía y para el mantenimiento y limpieza de la Capilla.

La característica esencial y distintiva de esta devoción, en el caso de nuestra Capilla, es que junto a la adoración conviven nuestro especial espíritu de reparación y nuestro carisma de la intercesión, por lo que conjuntamente con la adoración mantenemos un Programa de Oración que guía el trabajo de los celadores/adoradores a lo largo de las veinticuatro horas de cada día.

Este Programa de Adoración e Intercesión perpetuas, es posible únicamente por la Providencia Divina, que ha provisto los celadores/adoradores para cada hora, las veinticuatro horas del día, todos los días, durante más de ocho años y medio de trabajo ininterrumpido. (Calculados desde el 23.mar.1998 a 30.sep.2006) y los que sigue proveyendo cada día y esperamos continúe por siempre.

A los fines de coordinar la participación de las personas que vienen a nuestra Capilla a ofrecer su tiempo para acompañar a Jesús Sacramentado e interceder por todas las causas por las que oramos (Ver Intenciones de la casa) hemos creado una estructura organizativa mediante la cual nos aseguramos que cada turno cuenta con un número satisfactorio de celadores para la adoración y programa de oración, que Jesús tiene siempre compañía.

En la medida en que venimos a adorar y a celar (cuidar, acompañar) a Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar, más almas se salvan, se sanan y encuentran la paz de sus corazones. ¿Te animas a acompañar a nuestro Amado Jesús aunque sea una hora a la semana?

BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN PERPETUA

Los principales efectos que produce la Santísima Eucaristía en quien dignamente la recibe son:

1. Conserva y aumenta la vida del alma, que es la gracia, como el alimento material mantiene y aumenta la vida del cuerpo.
2. Perdona los pecados veniales y preserva de los mortales.
3. Trae consigo espiritual consolación.
4. Debilita nuestras pasiones, y en especial, amortigua las llamas de la concupiscencia.
5. Acrecienta el fervor de la caridad con Dios y con el prójimo y nos ayuda a obrar conforme a los deseos de Jesucristo.
6. Nos da una prenda de la futura gloria y de la resurrección de nuestro cuerpo.

Más información:

1. El Catecismo de la Iglesia Católica.
2. IV Concilio de Letrán, (Honorio III 1216-1227.
3. Concilio de Trento (Julio III, 1550-1555).
4. Código de Derecho Canónico 1983.
5. Dominicae Cenae (Febrero 24, 1980).
6. Euchariticum Mysterium (Mayo 25, 1967).
7. Eucharistiae Sacramentum (Junio 21, 1973.
8. Lumen Gentium. Concilio Vaticano II.
9. Cartas del Papa Juan Pablo II.

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